Superman, Spiderman, Catwoman...todos estos superhéroes (o superheroínas) nacidos de los cómics han servido como reclamo para la industria cinematográfica norteamericana, que los han convertido en superproducciones millonarias de gran recaudación. Además todos cuentan con un argumento demasiado similar, pero que siempre funciona, héroe dedicado a salvar a la ciudad del villano y que al final se queda con la chica.
Pero en 2007 se estrenó una película surgida en el mundo del cómic que poco tenía que ver con las historias que todos conocemos. Se tituló Stardust y nació a partir de la novela del mismo nombre escrita por Neil Gaiman. Gaiman es un conocido autor inglés del género de la ciencia-ficción y la fantasía, que en la década de los 80 firmó por la famosa editorial americana DC Cómics (la más importante junto a la Marvel). La característica de la novela es que se acompaña de una serie de ilustraciones, creadas por el dibujante Charles Vess.
La película tiene una clara tenden
cia hacia la magia y la imaginación. En el argumento descubrimos la mezcla entre la realidad y la fantasía, así como influencias de distintas épocas cronológicas, culturas...Narra la historia de un pequeño pueblo, situado en un entorno de naturaleza privilegiada, en el que se existe una frontera con un mundo mágico que es custodiada por un viejo de la villa. Muy pocas personas han sido capaces de burlar al guardia y dos ellas, padre e hijo, serán algunos de los protagonistas de la cinta. Un último aliciente para ver este filme, de producción angloamericana, es que cuenta con la participación de famosas figuras del cine como Robert de Niro, en el papel de loco marinero, o Michelle Pfeiffer,haciendo de mala malísima.

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